lun 5a. Sem Pascua (Id=299)
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Ha resucitado el Buen Pastor, que dio
la vida por sus ovejas y se dignó morir para salvarnos. Aleluya.
Surréxit pastor bonus, qui ániman suam pósuit por
óvibus suis, et pro grege suo
mori dignátus est, allelúia.
Oremos:
Dios nuestro, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo; inspira a
tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en
medio de las adversidades del mundo, nuestros corazones estén firmes en la
verdadera alegría.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Les predicamos el Evangelio para que dejando los falsos dioses, se conviertan al Dios vivo
Lectura del libro de los Hechos de los
Apóstoles
14, 5-18
En aquellos días, los paganos y los judíos
de Iconio idearon un plan para maltratar e incluso
apedrear a Pablo y Bernabé; pero ellos se dieron cuenta y escaparon a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores, donde también anunciaron la
buena noticia.
Había en Listra un paralítico, cojo de nacimiento,
que nunca había podido caminar. Un día, cuando estaba oyendo hablar a Pablo,
éste se quedó mirándolo con atención y, viendo que tenía suficiente fe para ser
sanado, le dijo con fuerte voz:
"Levántate y enderézate".
El se levantó de un salto y comenzó a caminar. La gente, entonces, al ver lo
que había hecho Pablo, comenzó a gritar en dialecto licaonio:
"Son dioses que han tomado forma humana y han bajado hasta nosotros".
Y llamaban Zeus a Bernabé y Hermes a Pablo, porque él era quien hablaba. Por su
parte, el sacerdote de Zeus, cuyo templo estaba a la entrada de la ciudad, hizo
traer ante las puertas toros adornados con guirnaldas y, junto con toda la
gente, pretendía ofrecer un sacrificio. Cuando los apóstoles Bernabé y Pablo se
dieron cuenta de lo que pasaba, rasgaron sus vestidos y caminando hacia la
multitud gritaban:
"Ciudadanos, ¿qué es lo que hacen? Nosotros somos de la misma condición
que ustedes.
Somos hombres y les anunciamos la buena noticia para que, abandonando otros
falsos dioses se conviertan al Dios vivo, que hizo al cielo y la tierra, el mar
y todo lo que hay en ellos. En las generaciones pasadas, él permitió que cada
pueblo siguiera su propio camino; aunque no dejó de darse a conocer por sus beneficios,
enviándoles desde el cielo lluvias y temporadas fructíferas, y llenando de
alimento y alegría sus corazones".
Con estas palabras lograron convencer a la gente para que no les ofrecieran
sacrificios, pero no les fue fácil.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Sal 113b, 1-2.3-4.15-16
Que todos te alaben sólo a ti, Señor.
Non nobis, Dómine, sed nómini tuo da glóriam.
No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sólo a un nombre da gloria, por tu amor, por tu fidelidad. ¿Por qué han de
preguntar las naciones: "Dónde está su Dios?"
Que todos te alaben sólo a ti, Señor.
Non nobis, Dómine, sed
nómini tuo da glóriam.
Nuestro Dios está en los cielos, todo lo
que quiere lo hace. Los ídolos de las naciones, en cambio, son de plata y oro,
y han sido fabricados por manos humanas.
Que todos te alaben sólo a ti, Señor.
Non nobis, Dómine, sed nómini
tuo da glóriam.
Que los bendiga el que hizo los cielos y
Que todos te alaben sólo a ti, Señor.
Non nobis, Dómine, sed
nómini tuo da glóriam.
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El Espíritu Santo les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo
les he dicho, dice el Señor.
Spíritus Sanctus vos docébit ómnia; súggeret vobis ómnia quaecúmque
díxero vobis.
Aleluya.
El Espíritu Santo, que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
14, 21-26
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"El que acepta mis mandamientos y los pone en práctica, ése me ama de
verdad; y el que me ama será amado por mi Padre. También yo lo amaré y me
manifestaré a él".
Judas, no el Iscariote, sino el otro, le preguntó:
"Señor, ¿por qué te vas a manifestar sólo a nosotros, y no al mundo?"
Jesús le contestó:
"El que me ama, se mantendrá fiel a mis palabras. Mi Padre lo amará, y mi
Padre y yo viviremos en él. Por el contrario, el que no pone en práctica mis
palabras, es que no me ama. Y las palabras que escuchan no son mías, sino del
Padre, que me envió.
Les he dicho todo esto mientras estoy con ustedes; pero el Consolador, el
Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, hará que recuerden lo
que yo les he enseñado y les explicará todo".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Que nuestra oración, Señor, y nuestras ofrendas
sean gratas en tu presencia, para que así, purificados por tu gracia, podamos
participar más dignamente en los sacramentos de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en
que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo
destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
La paz les dejo, mi paz les doy; pero
no se la doy como la da el mundo, dice el Señor. Aleluya.
Pacem relínquo vobis,
pacem meam do vobis; nos quómodo mundus dat, ego do vobis, dicit Dóminus,
allelúia.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo resucitado nos has hecho renacer a la
vida eterna; haz que este misterio pascual dé en nosotros abundantes frutos y
que el alimento de salvación que acabamos de recibir fortalezca nuestras vidas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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